México no está roto en mil pedazos

 

Hoy me despierto en la mañana y me pregunto:

¿En qué momento sucedió?

¿Por qué tengo que caminar con miedo?

¿Por qué no quiero ver el noticiero?Captura de pantalla 2014-11-11 a las 12.32.51

En México “el admirado”, es un señor de piel morena, bigote despeinado, ojos negros que brillan en la oscuridad, viste un sombrero, camisa multicolor, encima una chamarra de piel cafe oscura y pantalones adornados con placas metálicas.

No canta, baila ni es deportista, incluso tiene una barriga tamaño sandía, su educación llega sin trabajo a la media superior, su expresión es altanera y se reduce a un simple vocabulario de palabras con un sentido agresivo.

Pero este personaje es ahora, para muchos, una esperanza para dejar la pobreza atrás, para por fin olvidar miseria, el sufrimiento y poder sobresalir en una determinado cartel. Un término que surgió para no hablar de familia. Las familias no se matan entre ellos.

No es libre, pues siempre recibirá ordenes de un superior; si él llega a ser el superior, se encontrará atado al dinero y la falsa concepción de poder, que también serán sus fines, atado a sus dependientes, pensando siempre en el reconocimiento que ellos le tendrán que dar en todo momento, pues lo único que se merece por ser “el jefe de jefes” es ser respetado, denigrándose a sí mismo pues ni conoce el valor del trabajo digno y la participación en el desarrollo colectivo hacía el bien.

Pero hay que considerar que estos seres son sólo un pequeño grupo que busca y se desarrolla en el mal, en la propagación del miedo, enfermando las instituciones jurídicas y que afecta la estructura de nuestra sociedad.

Pero la gran mayoría de la población está cansada, recluyéndose en sus hogares, viviendo en una era líquida, en donde el miedo inunda los hogares, perturba la mente y generan una nube de polvo que al respirar lastima el alma, las calles se vuelven grandes hocicos enrojecidos por los caídos, nadie quiere mancharse los pies de sangre.

Hay que recordar que México no es sólo narcotraficantes, terroristas o malos políticos; es el hogar de personas que toda su vida han luchado por la justicia, por la equidad y la paz. Es la población la que determina el destino de un país.

No tengas miedo de quitarte las vendas del secuestro, tus manos sólo están amarradas virtualmente, mientras mires hacia arriba y sigas adelante, en movimientos pacíficos, tu país mejorará, la violencia no se termina con el uso de más violencia, así como una enfermedad no se cura con otra enfermedad, únicamente se incrementa el riesgo de la original; no te canses, no dejes que tu alma se corrompa. Encendiendo una vela, se acaba la oscuridad.

México, no está roto en mil pedazos, aún.

-elhund

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