Entre polvo y mierda

Cosme, ecuatoriano, 17 años, está en la recta final de su viaje por México, su meta, llegar a Estados Unidos, se encuentra en el contenedor de un trailer, rodeado de aguacates y sólo ve la luz por un pequeño orificio que queda en la separación de los frutos, junto con él va Luis, mexicano, pequeñito, Guerrerence, aunque tiene 20 años parece un niño.

-Chucha que me quiero echar una cagada

-No mames, una miada te la aguanto, pero esto, por eso te dije que no comieras esos tacos, mínimo lo que sacaras iba a salir en agüita.

-No huevón, ya no aguanto.

De repente se detiene el camión, en el huequito sólo se ve el color café, el mismo del desierto de hace medio día.

Han pasado dos horas y no se mueve el camión, Cosme ya no pudo aguantar y la mierda empezó a escurrir entre los aguacates.

Se vuelve a encender el camión, avanzan y no vuelven a parar hasta que se hace de noche, la noción del tiempo ya se había perdido, el olor ya se había ido, nunca habían experimentado dormir con los ojos abiertos, de esas veces que no piensas en absolutamente nada y permaneces sosegado.

Se abre la caja del contenedor, y es hasta que quitan los aguacates de encima de los pasajeros cuando vuelven a darse cuenta de que ahí siguen, con vida.

-¡Puta madre! ¿No será que si se les murió uno?, huele peor que a muerto esta chingadera.

-No wey, si están vivitos estos cabrones

Cosme y Luis no podían ni pararse, dos de los trabajadores del almacén agarraron las orillas de las cajas en las que iban y los bajaron del camión.

-A ver huevones, para que vean que no soy cabrón, este viaje les incluye la bañada -dijo el chofer del trailer.

Tenía una manguera, no muy gruesa pero sí con mucha presión y el agua con una sola temperatura, helada. Terminado el baño, les dieron ropa y avanzaron a la cocina del almacén, comieron como desesperados tortilla con frijoles, aguacate y jitomate, 100% mexican.

Un hombre gordo, moreno, con lunares y manchas en la piel, escondido detrás de su bigote, su sombrero y cinturón piteado les dijo:

-Pues ahora tienen de a dos, o se van a chingar a su madre y que los regresen a sus tierras o le venden el alma al diablo; y que creen, si no han conocido al chamuco, pues aquí lo tienen en frente.

-Pues parece que ya no queda de otra Luisito, como dirias tu, ya nos cargó san verga.

 

 

 

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