La primera vez de Julio

-Esta es la continuación de este día.

Martha y Julio entraron a un cuarto privado.

Al principio su vista fue cegada por el intenso rojo de las luces de neón, la temperatura era muy agradable, ni frío ni calor, se puede percibir un aroma como a lavanda, o tal vez a rosas.

Una vez recuperada la visión, pudo ver un espacio modesto, digno, una cama con sábanas lilas y sin almohadas;.en una esquina, un tocador con un espejo grande, en donde está perfectamente acomodado el maquillaje, pelucas, perfume, algunos joyeros de madera y una foto pegada al espejo que no se alcanza a distinguir bien.

-Tú relájate querido, estás en buenas manos, déjate llevar, este momento nunca lo vas a olvidar.

-¿En dónde me siento? ¿Aquí en la cama?

-Si

Martha se colocó abierta sobre las piernas de Julio , viéndolo de frente, tomó sus manos y las colocó en su pecho.

-Siénteme, mírame, huéleme, estoy aquí para ti, sólo recuerda una cosa, por ningún motivo puedes sentir algo por mí.

Julio la acercó lentamente, acariciando su espalda, empezó a oler sus senos, sintió en su cara una suavidad que no imaginaba, el más dulce y excitante aroma lo reconfortaba y al mismo tiempo lo excitaba; posteriormente, sacó la lengua, empezó a lamer sus pezones, sintió como poco a poco se iban endureciendo y cómo la respiración de Martha incrementaba.

-Ahora te voy a hacer mío, acuéstate

Sin pensarlo dos veces, Julio obedeció, Martha se encargó de desvestirlo, le colocó el condón, se hizo a un lado las bragas y se montó en él, no fue tan difícil, Julio estaba a punto de estallar.

Fueron dos minutos de experimentación emocional esquizofrénica, vio rojo, azul, amarillo, escuchaba guitarras eléctricas, recias baterías, sentía todo su cuerpo y a la vez el de ella, fue agua y fuego en una misma psicodelia revoltosa apasionante.

Con una ligera y calmada sonrisa Martha le dijo:

-Pues esto fue todo niño; mira, dejé que me tocaras y lamieras mis senos pero eso va por la casa, sólo por ser primerizo. Hacerlo conmigo, dure lo que dure, por la calidad de mujer que tienes en frente son 100 dls.

-Espera, ¿No sentiste lo que yo sentí?, ¡Creo que morí y volví a nacer!. Quiero estar contigo siempre, me hipnotizas, estoy dispuesto a hacer lo que sea para que ya no continúes en esto, quiero que seas sólo mía.

-No corazón, ¡Vuelves a romper las reglas!, págame y vete, por favor.

-Pero una mujer como tú no merece vender su cuerpo, hace rato me dijiste que te puedo invitar a comer, conozco un buen restaurante italiano aquí mismo en la zona, puedo pasar mañana por ti a la hora que me digas.

-Pues no se que tipo de mujer crees que soy, de lo único que estoy segura es que soy una prostituta y desde el principio te dije que me tienes que tratar como tal, no puedes ni besarme en la boca ni sentir algo por mí, o sea, estás pagando por mis servicios.

Ah y respecto a la comida, prefiero que sea en otra ocasión. Además, como me has hecho perder el tiempo te haré un cargo extra, paga a la salida por favor.

-elHund

 

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