Melancolía

¿Recuerdas el día que nos escapamos del colegio para ir a la playa?

Llevabamos poco tiempo de conocernos, eramos unos niños aún y nunca me atreví a decirte que ya estaba completamente seguro que tú eras la mujer con la que quería estar por toda mi vida.

Creo que no me atrevía porque no podía ofrecerte lo que tu merecías, sin comprender que era suficiente que te amara con todas mis fuerzas, estaba dispuesto a dar absolutamente todo por ti. A sacrificar mi vida para que tu fueras feliz.

Aunque lo intenté, no pudo ser así. Los policias siguen prohibiendome escribirte, te han descubierto y sólo quieren hacerme daño, no puedo seguir mostrando mi amor por ti, se ha vuelto una debilidad en este campo de batalla.

No hay un sólo día que no piense en ti, en que mire al cielo buscando el mismo sol y la misma luna que tú estas viendo. No hay un sólo dia que no extrañe el universo en tus pupilas, increible como puede estar almacenado un infinito en esos cristales redondos.

Se exactamente el tiempo que he pasado sin ti, empezó a existir una pesadez en el aire; las tinieblas lo habitan con fervor, la luz es incapaz de perforar esa mancha negra, de tanto respirar este veneno la gente se ha quedado muda y su piel se ha envejecido en una tonalidad demacrante.

A veces me da miedo no recordar tu olor, el sabor de tu piel, ¡Tu voz! ¿Qué haría ante semejante situación? Soy un miserable, tengo ganas de arrancarme los ojos para no seguir viendo este mundo sin ti, estoy a punto de perder la cordura.

Pero no voy a ser sólo un idiota contandóte un cuento, quiero que sigas sonriendóle al mundo, que siga vibrándo ante ti. No me queda otra cosa más por decir que eres libre, quiero que vivas plenamente, que te pierdas en los brazos de alguien que te ame como te amo yo.

Esta vida nos ha jugado una broma, pero estoy seguro que volveré a ver a la mujer de mis sueños. 

Por siempre tuyo

Cosme

Ella recibió la carta, era leida por una suave voz, se podía apreciar que era una joven bella e inteligente, ella entendía algunas palabras, pero sonaban muy lejanas, por lo que no hacía ni el intento de imaginárselo, mejor seguía enfocada en la bombilla parpadeante del pasillo que se veia desde su puerta. Era un ser inerte.

El crack y la heroína le había despedazado poco a poco la corteza cerebral. No tenía uñas en los dedos, brotaba la sangre cuando se los tocaba. Sus dientes roidos por la furía del humo y los quimicos que se adhirieron las costillas querian salirse de su cuerpo.

Esta es su triste realidad. Clara estaba muerta en vida.

-elHund

Conoce a Cosme y a Clara

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