Memorias de un tipejo sin rumbo

Son las 3 de la mañana, sé que no debería seguir en este bar de mala muerte. Vaya, ni siquiera debería de estar despierto, la cabeza me retumba, la plática de la mujer que estaba intentando llevar a mi apartamento se vuelve inentendible, todo me da vueltas y solo quiero llegar a mi cama y dormir hasta que los efectos del alcohol acaben.

Decido pedir la cuenta para salir lo más rápido que pueda de mi triste realidad, la cuenta es excesiva, bebí demasiado pero estoy seguro de que no es el monto correcto, estoy tan borracho y cansado que decido no discutir y dejo diez billetes de quinientos pesos en la barra.

La mujer de la plática inentendible me pregunta: “¿Ya te vas guapo? Pensé que me ibas a ofrecer pasar la noche juntos”, no le dirijo la palabra y me levanto de mi asiento con la mirada puesta en la salida…

Cruzo la primera puerta del bar, tengo que atravesar un pasillo bastante obscuro, al final se encuentra la puerta de la salida pero la borrachera y la poca luz no ayudan en nada, de repente veo como una luz estroboscópica de color carmesí ilumina el pasillo, viene de un cuarto del lado derecho del pasillo, puedo afirmar que el cuarto no estaba cuando entré al bar pero supongo que tengo la mente demasiado afectada.

Poco a poco me acerco a la luz que va y viene, giro la cabeza para investigar que pasa dentro del cuarto, música techno retumba, dentro se encuentra una chica bailando al ritmo de la música, la luz que viene y va me permite verla pausadamente, es algo como nunca había visto, una mujer pelirroja, con tatuajes en los brazos y bailando de manera muy inusual, parece que el alcohol se ha ido ya que no puedo dejar de mirar a la chica pelirroja.

Ella para de bailar y me voltea a ver fijamente a los ojos, siento un nerviosismo enorme pero no le quito los ojos de encima, poco a poco se acerca a mi mientras la luz y la música siguen.

Sale del cuarto y puedo mirarla perfectamente, parece que el pasillo se iluminó, es hermosa, su cabello de color rojo fuego, ojos enormes y verdes, bajo la mirada y noto que en su brazo derecho tiene tatuado un dragón estilo japonés, mientras que en el brazo izquierdo tiene mariposas y flores, su belleza me hace sentir incómodo.

“¿Qué mirabas? ¿Te gustó?”, ella me pregunta.

“Nada en especial, ya me iba” agrego yo.

“¡Venga, va!, que la noche es muy joven y se que mueres por estar conmigo”

Automáticamente y como si no tuviera poder de reacción contesto con un “Si, muero por estar contigo”.

Ella me toma de la mano y me conduce a la salida, un taxi se encuentra parado justo en frente y se sube sin preguntarme nada, parece como si todo estuviera alineado a mi favor, a esas horas de la noche tienes que esperar bastante tiempo a que aparezca un taxi.

El taxista le pide indicaciones y ella le dice una dirección, supongo que es su casa, afortunadamente no queda tan lejos de mi apartamento, el coche avanza y comenzamos a besarnos en la parte trasera.

Nunca me había sentido así, conocí a muchas mujeres pero hay algo diferente en ella, el coche se detiene y el taxista dice “llegamos”, ella saca su cartera, entrega un billete y da las gracias mientras me arrastra de la mano para bajarme del taxi, trato de ubicar en donde nos encontrábamos pero no reconozco nada, me susurra al oído “aquí está mi apartamento, te va a encantar”, el edificio es muy bonito, con un estilo minimalista y todo muy bien arreglado, “seguro le va muy bien” pienso en mi cabeza.

El elevador tarda años en llegar al Penthouse, mientras tanto ella tiene la mirada perdida y yo me concentro en su rostro, sigo boquiabierto, no puedo creer que una mujer pueda ser tan hermosa; se abren las puertas , rápidamente saca de su bolso las llaves y abre la puerta, el apartamento es enorme, lo primero que me llama la atención es el ventanal que cubre casi todo el primer piso, echo un vistazo y puedo ver toda la ciudad, de noche se ve precioso.

Contemplo la vista unos segundos más y escucho como ella me dice “Te prepararé una bebida, ponte cómodo”, me siento en la sala principal mientras ella va al pequeño bar que tiene del lado izquierdo, sólo alcanzo a ver cómo mezcla diferentes ingredientes para las bebidas pero el coctel se ve muy coqueto, muchos colores.

Se acerca lentamente a la sala, se sienta y me pide que beba un trago mientras me toca la pierna, bebo un trago grande, tengo ganas de pasarla bien y seguramente el trago me ayudará, tiene un sabor bastante peculiar, muy dulce.

Poco a poco empiezo a sentir un dolor de cabeza bastante fuerte, la vista se me empieza a nublar y siento como los ojos se me van cerrando mientras en su cara se dibuja una sonrisa que me aterroriza, algo malo va a suceder.

Abro los ojos de forma desesperada, una luz brillante no me deja ver nada, es de día, mis ojos poco a poco se adaptan a la luz, miro alrededor para tratar de ubicarme, me encuentro en un desierto árido, tengo la boca tan seca que los labios me sangran, me angustia la situación y es hora de intentar descubrir qué ha pasado.

Al intentar moverme siento un dolor punzante en el costado derecho, un tubo sale de mi costado derecho y mi cuerpo esta lleno de cinta de aislar, con la fuerza que me queda decido retirar la cinta de aislar y ocurre lo peor, sangre empieza a brotar por todos lados, una herida mal cerrada se encuentra debajo, había leído una historia parecida en un canal de crímenes y parece que esto es algo muy parecido, poco a poco voy aceptando la realidad, me han quitado varios órganos…

-The Wanderer

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