Vida en el multiverso

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Así cómo en cualquier historia, el pasado, al ser el principio de todo, necesita ser determinado; pero en ésta hay un pequeño cambio, dejaré que el pasado lo escriba alguien que se quedó allá, este relato empieza por el ahora.  

Estoy viviendo en el centro de un conjunto dimensional y no puedo abandonarlo, la mayoría de las personas viven cerradas a su propio mundo, entonces tampoco puedo convencer a nadie de su existencia, ¿Cómo podría ser posible que acepten un estado consciente en el sueño, sin empezar a temblar como desquiciados al enterarse que están ahí?   

Constantemente estoy cambiando de lugar, pero nunca había experimentado esta pesadez en el aire y es que creo que hasta las moscas viven en sobrepoblación en este país. No hay espacio para nadie más, no hay caminos solitarios, no hay privacidad en los baños, hay más humo, más muerte, más mierda.  

Caminar se vuelve un ejercicio del que se necesita pensarlo dos veces. Por todos lados, todo el tiempo las cosas están cambiando, no necesito imaginarme cómo es un nido de hormigas desde adentro, éste es el más grande del mundo, unos sobre otros, comunidades de cientos de miles, que comparten una misma característica anatómica y que ante las diferencias quieren eliminar otros nidos.

Pero me desvié del tema, hoy quiero que sepas cómo puedo ubicarme en esta complejidad. En muy pocas palabras, cuando pienso algo y se transforma, estoy en un sueño, cuando sólo existen humanos y animales, estoy aquí, en la tierra, pero si tengo cuatro patas y el mundo es gris, estoy allá, en el espacio libre, sintiéndome limpio por la luz blanca que refleja Ella, abriéndose paso ante la oscuridad que penetra hasta mi sangre.

Ese mundo es libre de color porque nadie persigue la sangre, el día no nace, por lo que tampoco muere. Sólo existe UN y Ella. Uno te posee y la otra te ilumina. Aquí los dioses no tienen forma, pero pueden sentirse muy claramente.  

Incluso es complicado encontrar las palabras para describir estas realidades, es algo que sientes y no puedes dejar ir, porque también la UNificación es parte de tu proceso natural. Es como si comprendieras al fin tu lugar en el mundo y la sinergia perfecta de esa naturaleza específica.

Cuando regreso a la tierra y camino por las calles de los hormigueros, algunas personas me voltean a ver discretamente, otros no les importa fijar su mirada, algunas más me saludan.

-Hola ¡¿Cómo estás?!  

-Bien

Y surge un disgusto instantáneo al no regresar la pregunta. Pero es que la mayoría de las veces no sé ni quienes son. Sólo porque me han visto en sus teléfonos creen conocerme, pero es que la verdad no tienen idea alguna de quién soy. ¡Si ni siquiera yo lo se!

Conservo las normas básicas de conducta, digo, tampoco se trata de insultar sin pensar y llamar la atención con toda esa negatividad. Hasta los animales se comportan, somos los humanos los que exigimos un mundo artificial a nuestra conveniencia y a nuestra voluntad.

¿Quién soy y de qué se trata esta complejidad universal?

Esta pregunta no tiene explicación, pero si de algo estoy seguro es que todos vamos a ser lo que somos; y seamos lo que seamos, no nos vamos a disculpar por ello. Los más grandes valores aún están por descubrirse, de los actuales todos dudan muy fácil, pues lo que importa primero es encontrar tu paz interior, para después entender que las únicas reglas que existen, son las de la naturaleza en la que vives.

-elHund

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