BIENVENIDO A TU DESTINO

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“Un hombre sabio es aquél que quiere cambiar el mundo pero reconoce que primero debe cambiar él mismo”

Despierto por la mañana y recuerdo que hoy tengo que realizar ese viaje de trabajo, no es muy lejos por lo que lo más fácil era tomar el coche y viajar por carretera; hago mis actividades regulares por la mañana, como algo y preparo todo para empezar el viaje.

Preparo una playlist relajante para el camino, el clima no parece el mejor y seguramente tardaré bastante en llegar a mi destino por el tráfico. Después de subir todo al coche e incorporarme al tránsito me doy cuenta que tenía razón, la salida a carretera está a reventar pero después de unos minutos parece disiparse el tráfico en la autopista.

Me meto tanto en la música que no me doy cuenta que soy el único automóvil en la carretera; es algo raro porque lo último que recuerdo es tener a varios autos a mis lados y detrás de mi.

De repente, una neblina empieza a cubrir toda la carretera, árboles empiezan a aparecer a montones a los costados de la carretera; el camino parece hacerse más angosto y mi visión empeora por la neblina.

Sigo y sigo pero el panorama parece no cambiar, después de media hora decido detenerme a un lado de la carretera ya que seguir sería muy peligroso, me estaciono a un costado y decido bajar del auto para fumar un cigarro.

Al momento de encender el cigarro me percato de un sendero marcado que da al bosque, tiene una pinta demasiado misteriosa pero algo me atrae a él; apago el cigarro e inicio mi camino por el sendero.

Volteo a ver el reloj y me doy cuenta que llevo caminando quince minutos, la verdad pensé que llevaba más de una hora; supongo que todo el bosque es confuso y hace que el tiempo se vuelva más lento.

Decido tomar un respiro, me siento en un tronco que parece recién cortado y respiro hondo; hace mucho tiempo no sentía tan limpio el aire y siento un estado de relajación impresionante, abro los ojos y veo al final del sendero una cabaña de madera, podría jurar que no se encontraba ahí antes de sentarme; un sentimiento sin explicación recorre mi cuerpo y poco a poco me acerco más a la cabaña.

Justo antes de dar el último paso la puerta se abre, un hombre de avanzada edad, de mi estatura, con una barba enorme y el cabello largo me dice:

-“Bienvenido a tu destino

Me quedo perplejo, sin respuesta alguna mas que miedo e incertidumbre, la sangre se me hiela y siento que algo recorre mi cuerpo; el hombre abre más la puerta y hace una seña para que pase a la cabaña.

-“Adelante, te estuve esperando bastante tiempo”. “Seguro tienes frío, siéntate, en un momento te daré una taza de té que preparé para ti

La cabaña está obscura y lo único que alumbra el cuarto es una vela en la mesa; a continuación el hombre sirve una taza de té y me la entrega, sin desconfiar doy el primer trago y me doy cuenta que es el mejor té que he probado en mi vida.

-“¿Qué es este lugar?”, pregunto yo.

-“Es tu destino, un lugar donde encontrarás respuestas, algunas necesarias y otras no tan placenteras”, él comentó.

-“¿Qué tipo de respuestas?“, replico.

-“Aún es muy pronto, necesito que primero demos un paseo por el bosque”, él me dice.

Sale de la cabaña y voy detrás de él; caminamos por un rato hasta que llegamos a un lago enorme, de nuevo la aparición del lago de vuelve algo extraño ya que en ningún momento me percaté de que había uno tan cerca.

Nos acercamos a la orilla y me pregunta:

-“¿Piensas que el mundo es un lugar bueno o malo?

-“Pienso que es un lugar malo con destellos de cosas buenas, pero esos destellos son escasos”, contesto.

-“Asómate al lago y verás algo que probablemente deberías recordar”, me comenta.

Me acerco lentamente y con incertidumbre, no sabía lo que me esperaba; asomo la cabeza y en el reflejo del agua empiezo a ver un recuerdo de mi adolescencia, parece como si me estuviera metiendo al recuerdo y de repente estoy en él.

Es una plática que tuve con mi madre cuando tenía 18 años, habían ocurrido ataques terroristas recientemente y mi país se envolvía en una ola de injusticias; recuerdo que estábamos comentando el tema y tenía tanta rabia por dentro que le dije a mi madre:

-“De grande dedicaré mi vida a hacer de este mundo un lugar mejor, sé que puedo hacer un cambio y prometo que lo haré

De pronto, el recuerdo acaba y regreso a la orilla del lago junto al hombre de la barba.

-“¿Recuerdas esa platica que tuviste con tu madre? ¿Dónde ha quedado esa promesa que hiciste? Juraste dedicar tu vida a cambiar este mundo y llevas años concentrado en tus intereses personales sin importarte los demás”, me dice.

-Sorprendido respondo: “No recordaba ni tantito esa promesa, creo que me dejé llevar demasiado por cosas no tan importantes.

-“¿Estás al tanto de la situación actual del mundo? ¿De todo lo que está pasando?“, me comenta.

-“La verdad no, trato de no ver las noticias y cada vez que ocurre algo malo me encierro en mi mundo para no sentirme deprimido por eso”, le digo.

-El hombre me mira y dice: “Acércate una vez más, es importante”.

Me asomo de nuevo y empiezo a ver una serie de sucesos actuales, personas con una delgadez impresionante y muriendo de hambre, guerras de religión que cobran miles de vidas inocentes, riqueza repartida injustamente, miles de escenas rodean mi cabeza y un sentimiento de incomodidad me rodea.

-“Esto es todo lo que envuelve a nuestro mundo y tú decides cerrar los ojos para encerrarte en tu pequeña realidad”, el hombre se dirige a mí.

Me llevo las manos a la cara como una señal de arrepentimiento, permanezco medio minuto sin decir una palabras y con los ojos cerrados; ¿en qué momento me convertí en una persona así?

-“Creo que es momento de dedicar mi vida a todo aquello que merece un cambio”, le comento.

-“No es tan fácil”, me dice.

-“¿Qué podría ser tan complicado? Puedo dejar mi vida actual y dedicarme a la de los demás”, comento yo.

“Un hombre sabio es aquél que quiere cambiar el mundo pero reconoce que primero debe cambiar él mismo”, me dice.

-“Dime ¿Has sido honesto contigo mismo o te has dejado llevar por lo que dicen los demás? ¿Te has comportado totalmente diferente a tus ideales por encajar?“.

-“Supongo que no, me he alejado de mis ideales, me dedique a hacer algo que no me llena el corazón y en varias ocasiones me comporte de forma diferente para no sentirme juzgado; me volví una persona egoísta y avara”, le digo.

-“Antes de cambiar al mundo y poner todo lo que tienes para inspirar a los demás necesitas cambiarte a ti mismo, encontrarte a ti mismo”, comenta él.

Me muestra en el lago todas aquellas actitudes, pensamientos y acciones que me alejan de mi verdadero yo, me muestra todo aquello que me esta lastimando y de repente la vida completa me cambia.

-“Creo que te he mostrado suficiente, es hora de volver; te mostraré el camino de regreso al sendero”.

Caminamos en silencio por unos minutos, algo en mi ha cambiado; ya no veo las cosas igual y sigo en estado de shock. De repente llegamos al inicio del sendero que me llevará de regreso a mi coche.

-“Aquí es donde nuestros caminos se separan, utiliza todo aquello que te mostré hoy como tu escudo y espada”.

Al final me doy cuenta que tiene un lunar en el mismo lugar que yo y una cicatriz en el brazo derecho, no se notaba por la barba y el cabello largo; me percato que tiene un extraño parecido a mi, lo veo directamente a los ojos y me doy cuenta que somos la misma persona, en diferentes momentos.

-“Espera, tengo más preguntas que hacerte”, grito mientras él se desvanece en los árboles sin dejar rastro alguno.

De un momento a otro la niebla se disipa, el sol sale y la carretera vuelve a ser visible…

 

-The Wanderer

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