NOCHE

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Desde que era pequeño nunca me ha gustado estar mucho tiempo en el sol, mi madre me obligaba a convivir con mis compañeros del club deportivo y jugar con ellos pero a mi no se me daba estar en el sol.

Me sentía atontado y sin ganas de continuar; supuse que era normal, que solo era un niño flojo y no me gustaban los deportes pero empecé a sentirme más y más incomodo en la luz del día.

Algunos años después cuando ya era adolescente entendí que tenía un problema, no lograba adaptarme al día, en especifico a la luz del sol; solo me sentía cómodo cuando el sol se ocultaba y lo único que quedaba era luz de la luna y las estrellas.

Sabía que algo andaba mal conmigo pero decidía reprimirlo y no afrontar mi problema; crecí y llegó la época de las salidas nocturnas, siempre era el último en irme del lugar, terminaba en donde fuera con tal de no irme a casa antes de la puesta de sol, inclusive podía terminar en una banqueta de una calle peligrosísima pero al final me sentía lleno de vida mientras la noche siguiera en pie.

Poco tiempo después se volvió imposible para mí salir de día, mi cuerpo no lo resistía; el sol me daba urticaria y me sentía agotado. Si por algún motivo tenía que salir de día era un sufrimiento para mi, pero al llegar la noche salía a las calles y sentía como la vida me regresaba al cuerpo; mis energías incrementaban y me sentía totalmente revitalizado.

Por más extraño que parezca y por más bizarro que suene “Me alimento de la noche”, en el día duermo y me escondo; ni un solo rayo de luz toca mi piel en el día mientras que por las noches salgo a recorrer las calles en el coche, muero de día para renacer de noche, la noche me arropa y me hace sentir seguro.

Es un sentimiento que no puedo explicar, la obscuridad parece ser mi hábitat natural; me siento cómodo cuando no me ve casi nadie, no tengo que ver la cara de miles de personas pasando, solo de vez en cuando encuentras un alma perdida y vagando por la ciudad, no te sientes observado ni juzgado y tampoco sientes ansiedad por las miles de personas que te rodean en un día común y corriente.

A veces puedo pasar horas y horas mirando el cielo y las estrellas; hay momentos donde siento que no pertenezco a este planeta, no soy como los demás y me siento fuera de lugar cuando tengo que convivir con personas “normales”.

Pero esto es un estilo de vida, al final tengo que aceptar todos y cada uno de los aspectos que me conforman porque soy especial, no hay otro igual a mí; con el tiempo entendí que todos tenemos un defecto, una pasión, una maldición y un don; acepta todos y cada uno de ellos y utilízalos como tu armadura.

-The Wanderer

 

 

 

 

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