ALMA JOVEN

Tienes 18 años y estás por terminar la preparatoria; es momento de tomar la decisión más importante de tu vida… pero tú sigues alcoholizándote cada fin de semana y reprobando materias de vez en cuando.

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Llegó el momento, tienes 18 años y estás por terminar la preparatoria; es momento de tomar la decisión más importante de tu vida pero tú sigues alcoholizándote cada fin de semana y reprobando materias de vez en cuando, pero no hay nada que reprochar porque eres joven y es totalmente normal, es lo que hacen los jóvenes.

De repente la gente te empieza a hacer preguntas que te mueven tornillos y tuercas en tu cabeza: ¿qué vas a estudiar?, ¿ya sabes a qué te quieres dedicar?, ¿ya elegiste universidad?, ¿ya aplicaste el examen de ingreso?, ¿sabes qué harás EL RESTO DE TU VIDA?.

La última es una de esas preguntas que te hielan la piel, hacen que tu cerebro se desconecte totalmente, que tus ojos empiecen a ver el futuro, que termines confundido y con dolor de cabeza porque si la contestas seguro o no tienes respuesta aún, al final, en el fondo sabes que no tienes ni idea de qué será de tu vida.

Todo pasa muy rápido y a veces sin que te des cuenta, tu vida da un giro inesperado de 360 grados; un momento estás haciendo tonterías en la escuela y al siguiente tienes que tomar una decisión que marcará tu vida y tu futuro para siempre.

Eres un joven iluso, sin conocimiento del mundo real, inexperto, pero ahora es el momento de elegir tu carrera y dar el primer paso a la vida adulta, ¿algo demasiado apresurado no crees?.

Después de miles de consejos ajenos sin sentido y decisiones apresuradas con base en corazonadas por fin decides cuál es tu vocación (según tú) y qué es lo que vas a estudiar y dónde pero algo es seguro, en ese momento en el cual estás tomando esa decisión, tu “yo” interno es COMPLETAMENTE DISTINTO a aquél en el que te convertirás a la mitad de la carrera o al terminar la carrera o después de un año pero aún no conoces ni entiendes eso.

A pesar de todas esas decisiones que te tomaron por sorpresa, sigues siendo un joven con un hambre insaciable, con ganas de comerse todo e intenciones de cambiar el mundo, totalmente decidido a que eso es posible y que no habrá nada que te haga desviarte de ese camino.

Sin embargo eso no dura mucho, de repente empiezas a tener contacto con el mundo real, con la vida adulta; tus profesores, tus jefes, tus compañeros de trabajo y la gente que ya lleva algún tiempo viviendo en ese mundo te empieza a contar lo terrible que puede llegar a ser, cómo funcionan las cosas en realidad y todo lo malo que existe en él.

Empieza a apagarse una estrella de las tantas que tienes dentro de ti, te das cuenta que las cosas no se parecen ni tantito a cómo las imaginabas o cómo las pensabas; es un golpe duro a tu alma joven pero consigues levantarte y aún crees que eres lo suficientemente genuino como para dejar huella en este mundo y volverlo un mejor lugar para todos.

Llega el momento de buscar un trabajo, necesitas dinero para cumplir con tus metas, ya sea independizarte, comprar algún bien material, viajar o inclusive ahorrar para tu futuro; la cosa se pone aún más difícil en la búsqueda de un trabajo y una vez que lo obtienes, te empiezas a hacer a la idea de que la vida de adulto apesta.

Has cambiado tanto en este camino que ya no sabes si tu elección de vocación fue la correcta; ahora te gustan cosas diferentes, tus pasiones han cambiado y quisieras haber elegido un camino diferente, uno que te haga más feliz.

Sigues tu camino pero empiezas a enfrentarte a personas que disfrutan de poner trabas en tu camino, que se regocijan al ver sufrir a ti o a cualquier otro; muchas veces son personas que no cumplieron sus sueños, tienen frustraciones acumuladas o cualquier otra razón que justifica su actuar. Esta vez no se apaga una estrella, se apagan 100 de ellas.

No logras entender porque este mundo funciona de esta forma, todos persiguiendo un papel con números, realizando los actos más viles o dejándose pisotear con tal de obtener poder, dejando atrás toda humanidad que alguna vez tuvieron buscando metas equivocadas.

Y es así como tu alma joven, llena de vida, ilusiones, pasiones y sueños pasa a convertirse en un alma vieja, cansada, preocupada, con frustraciones y arrepentimientos que poco a poco se va perdiendo; pero ahí no termina el viaje ni termina este pensamiento, hay algo que puede salvar tu alma joven.

Siempre lucha por tus sueños y no dejes que nadie te diga que algo es imposible o que no es para ti; cuando te digan que no eres lo suficientemente bueno no dejes que esas palabras se queden dentro de ti, no te avergüences de mostrar tu verdadero yo, de dar a conocer tus pasiones y tus metas, no importa cuál sea tu situación, siempre busca lo que te haga feliz y no lo dejes ir, es así como tu alma siempre será joven y, aunque algunas estrellas nunca vuelvan a prender, conservarás la mayoría y las necesarias para ser feliz.

La vida adulta no es nada fácil, llega como un tren a toda velocidad y te atropella sin que te des cuenta, en un abrir y cerrar de ojos tienes que levantarte y subirte a ese tren porque así funciona esto. Sin embargo, si algún día te sientes confundido, abrumado o triste, recuerda que tienes que sentirte orgulloso de haber llegado hasta donde has llegado, que este camino no es fácil y no lo será nunca.

-The Wanderer

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