Hoyos en las calles

Las cenizas no se fuman

León va manejando su coche por la mañana, tiene que dejar a su hijo Julian en la primaria.

-Papá, por qué las calles son peligrosas, ¿por qué hay hoyos y basura en ellas?

-Por la corrupción hijo

-¿Corrupción? suena a algo feo, lo he escuchado, pero no tengo idea qué es

-Es la pérdida de la vista y la memoria. Hay personas que la gente elige porque se supone que van a rellenar esos huecos, lo hacen por un tiempo y luego de repente se les olvida y dejan de ver claramente la realidad en la que vivimos.

-¿O sea que es una enfermedad?

-Estás en lo correcto

-Y ¿Es contagiosa?

-Sumamente contagiosa. Hoy vivimos en el país con mayor gente enferma de corrupción. ¡Y aún no encontramos la cura para evitarla!

-Pero no entiendo, ¿Cómo sabe alguien que está enfermo de eso?

– Muy fácil, todo empieza con una sudoración extrema que es causada por la emoción de saber que algo está mal y a pesar de eso lo haces. Despúes te quedas ciego, como si una tela blanca cubriera tus ojos, ya no ves la realidad, de esta manera no verás todo lo malo que has hecho y seguirás haciendo.

Es por eso que es una enfermedad muy peligrosa, ataca hasta la raíz de nuestra humanidad y tiene un mecanismo de defensa muy fuerte.  

Es que hacer las cosas correctamente es mucho más difícil que hacerlas mal. Las personas quieren todo rápido, no aceptar las consecuencias de sus actos o simplemente tener más dinero.

Y como resultado se enferman, creando una nueva realidad de personas ciegas.

-Y ¿Alguna vez te has enfermado?

-Muchas veces. A pesar de que hoy puedo ver claramente, hay días que veo cómo la ceguera me quiere invadir de nuevo. Hay veces que estoy a punto de llamarle a tu tío Carlos para que acepten mis trabajos en Pemex y así no tenga que preocuparme de la colegiatura de tu escuela y ¡Es que no sabes cuanto cuesta la Universidad!

-Entonces esta enfermedad afecta a todos, porque yo no quiero huecos en las calles de mi ciudad, o gente pidiendo dinero, ¡Se ve horrible! ¿No es mejor que ayudemos a que todos estemos iguales para no desear más de lo que tenemos?

– ¡Exactamente! Pero para eso, todos necesitamos trabajar juntos. Debemos de estar en el mismo canal y comprometernos a ayudarnos. Es una tarea muy difícil, pero es momento de empezar a luchar en contra de nuestra mayor debilidad.

Tu tienes la oportunidad de aprender a luchar mejor que todos, porque eres el futuro de este país, a mi me decían lo mismo mis papás, llegué a creer que esto nunca se iba a acabar, pero se que aún hay esperanza.

Porque hijo, yo también quiero un país sin hoyos, sin políticos mentirosos, sin delincuencia organizada, quiero un país en el que haya igualdad de oportunidades para todos.

Y tienes razón, no basta con querer hacerlo, la gran mayoría se queja diariamente y ninguno de nosotros hace algo, es momento de cambiar a México, ¡Pero YA! 

Las historias sobre personas que quieren y hacen lo que está en sus manos para cambiar a México son reales, pero muchas de ellas no tienen un final feliz. En México no sólo a los narcos les interesa que esto no se acabe, sino a los políticos, a empresarios que tienen beneficios, y a los hijos de todos ellos.  

Desafortunadamente es una lucha diaria, el que esté dispuesto a darla, arriesga su vida, la de su familia y amigos. Pasa en Latinoamérica, pasa en Asia, pasa en Africa y México, encabeza la lista.

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