La verdadera diferencia

¿Por qué sólo pocos humanos son los que dirigen naciones, grandes empresas, viajan por el mundo y realizan sus sueños?

Existe algo común entre ellos y aquí te digo qué es.

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Un comentario

Ya muchos han visto que estuve viajando por Europa, en dónde el inicio y final de esta aventura fue Amsterdam, capital de los Países Bajos.

Hay demasiadas cosas que hacer en esta ciudad, pero al principio tenía un único objetivo:

Visitar tranquilamente el Rijksmuseum…

Aquí hay muchas obras de arte que en la escuela de Derecho algunos maestros utilizaron para explicar y retratar las instituciones jurídicas e historia de la humanidad.

Estuve varias horas llenando las páginas de mi libreta, pero fue ante este retrato de Napoleón (aquí retratado como Emperador) en donde me detuve un buen rato.

Emperator-3
«Emperator» © 2017, elHund  

Mi primera impresión es un poco infantil, hay una exageración en su atuendo que al día de hoy puede parecer un poco ridículo.

Pero ¿Por qué me detuve a pensar?

Cada uno de los elementos en el retrato tiene un significado. Hay demasiadas cosas que adornan su persona y sin embargo puedo reconocer a un hombre que tiene una mirada tranquila, incluso después de haber presenciado e incluso provocado la muerte a otras personas, él está ahí triunfante, todo por alcanzar la gloria de una nación.

Emperador, carajo, no hay título nobiliario más alto que ese. Esa combinación de blanco, dorado y rojo sólo es digna de un ser humano supremo como el Papa y aquí hay un hombre que con su espada defiende e impone ideas.

Es la pura representación de la más grande ambición humana. Ser el que manda, el que dicta las reglas, las palabras, el que pone orden, ser el único capaz de controlarlo TODO.

Y lo que más admiro del poder, es que no hace falta una ficción religiosa en ser el portador y profeta de la palabra de uno u otro Dios.

Aquí Napoleón dejó de ser  un individuo, para ser la representación carnal de Francia, del Reino, del Imperio…

Él era Europa

Sin embargo, en este artículo quiero enfocarme en Napoleón como persona, como un igual y las cosas que podemos aprender de él para aplicar en nuestra vida diaria.

Para esto hay que ponernos el chip de antropólogos.  

Primero hay que entender nuestra igualdad como seres humanos, todos evolucionamos de una especie de Mono que poco a poco empezó a dominar la cadena alimenticia, desarrolló mejores tácticas de caza y un orden natural superior basado en nuestras capacidades de comunicación.

Y cuando este Mono le da un nombre a las cosas, ve hacia los cielos y trata de explicar su realidad es cuando nace el Sapiens.

Entonces, si todos tenemos el mismo origen…

¿Por qué hay humanos que dirigen naciones, grandes empresas y escuelas?

Porque como toda comunidad de seres vivos, tuvimos que establecer un sistema que nos haga funcionar y asegurar nuestra supervivencia. Y sólo hay una manera de pertenecer a alguno de los más altos puestos de mando:

LUCHANDO

Todos los animales luchan por una de dos razones:

  1. Para establecer su dominio en una jerarquía social, o
  2. Para hacer valer sus derechos territoriales sobre un pedazo determinado de suelo.

Pero a los humanos nos atañen las dos cosas, como primates heredamos la carga del sistema jerárquico y cuando el Sapiens se vuelve sedentario, invariablemente cada macho cazador se vio obligado a defender su propio hogar individual, dentro de la base de la comunidad o pequeña tribu agricultora; a la hembra le correspondió la crianza y la estabilidad emocional de la familia.

Así empezamos a desempeñar un rol en la sociedad y otro en el plano familiar.

Por último llegamos al plano individual. Absolutamente todos los humanos son diferentes entre sí, porque nadie vive exactamente las mismas situaciones que los demás.

Por ejemplo: Todos vemos y sentimos el sol.

Para unos sólo es una luz que te deja ciego. Para otros se trata de un ser superior envuelto en una flama eterna que es la fuente de nuestra energía.

Unos se quedarán con esa idea y no la exteriorizarán. Otros se lo contarán a todos los que les rodean y tratarán de convencerlos que así es.

Así la comunidad reconocerá algo en esa persona:

Sabiduría o Locura. Poesía o Palabrería. Profecía o Herejía.  

Unos se dejarán condenar por lo que decidan los demás. Otros lucharán a muerte por defender lo que en verdad creen.

Y si llevamos este ejemplo al extremo, en caso de que el individuo tome el riesgo y no ceda ante la inactividad, podemos darnos cuenta que es así como se forman las RELIGIONES.

¿Ya entiendes lo que estoy tratando de decirte?

Es así que resulta NATURAL que existan hombres superiores a otros, porque es vital reconocer la fuerza, sabiduría, valentía, templanza, en fin… el dominio por una actividad que contribuya al desarrollo y perfeccionamiento de los demás.

No todos pueden ser Napoleón, porque no todos sienten una atracción por el poder, por las estrategias militares, la lectura, la dialéctica o sienten el deber personal de hacer grande a una nación.

Ni todos pueden ser Buda, porque no todos quieren caminar sin zapatos, ser pobres o dedicar su vida contemplando la realidad y ayudar a otros a que busquen el verdadero significado de vivir.

Pero lo que sí es una realidad es que en la actualidad todos quieren hacer algo para “mejorar el mundo” “ser felices” o “cumplir sus sueños”

No estoy para nada exento de este sentimiento colectivo pero me he dado cuenta de algo y te lo quiero compartir:

No son las grandes ideas las que cambian el mundo, eso es totalmente falso.

Es la constante y perpetua voluntad de LUCHAR contra cualquier adversidad que se nos presente lo que en verdad hace la diferencia.

Enrique

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*Bonus*

Este artículo está fundado en dos libros que me cambiaron la vida y que estoy seguro que te van a servir.

  • El mono desnudo. Desmond Morris

En este ensayo el autor examina al ser humano desde la perspectiva de un zoólogo, explica las teorías de la evolución del Hombre desde el Mono y sus consecuencias, las relaciones naturales con nuestra madre, el sexo, la crianza, la lucha entre nosotros, el problema de la alimentación y cómo hemos evolucionado a producir una vida confortable.

La idea central es que el ser humano sigue siendo un primate, es un buen libro para iniciar el estudio de sí mismo. Redactado en un lenguaje muy comprensible sin dejar de ser científico, pues hay que fundar las bases del comportamiento humano desde esta perspectiva para entender en dónde estamos hoy.

En cierta forma es ver la línea del tiempo humana desde fuera de la pecera.

  • Sapiens. Yuval Noah Harari.

Este libro fue un bestseller en el 2016, en cierta forma es el mismo trabajo realizado por Morris, pero en un lenguaje mucho más digerible, sin tantos tecnicismos, clasificaciones antropológicas y con ejemplos actuales.

Explica la evolución del ser humano, la creación de las religiones, el dinero y los sistemas sociales para erradicar los tres grandes problemas de la humanidad:

  1. El hambre

  2. La peste

  3. Las guerras

Es un buen acercamiento al estudio del Sapiens como individuo y como parte de una comunidad.

Al terminar el libro sientes que todo lo que has vivido ha sido una ilusión, en cierta manera esta información es una iluminación para personas ordinarias como la mayoría de nosotros.

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